Tristeza … Depresión… son términos que usamos como sinónimos cuando en realidad estar triste no es lo mismo que estar deprimido: la tristeza es uno de los síntomas, una expresión de la depresión; puedes estar triste sin, en absoluto, estar padeciendo una depresión.

Es muy importante conocer la diferencia que existe entre ambas emociones, porque desconocerlo nos puede llevar a que quienes solo se sientan tristes pueden sugestionarse con ello, alimentar su tristeza con pensamientos equivocados, tirar la toalla y no intentar salir de ese proceso; incluso pueden llegar a tomar medicamentos que ni necesitan ni le van a ayudar. Por el contrario, quienes están deprimidos pueden no buscar ayuda por pensar que lo que están experimentando es simplemente tristeza.

Pero… ¿Qué es la tristeza?

La tristeza es, junto con el miedo, la ira, el asco, la felicidad y la sorpresa, una de las emociones básicas del ser humano. Cómo con el resto de emociones básicas, la tristeza es parte de la vida, no la podemos evitar, pero podemos aprender a gestionarla para disminuirla o eliminarla.

La tristeza no es más que una respuesta natural ante un hecho que nos ha afectado negativamente, que se manifiesta de forma puntual y que con el trascurso del tiempo desaparece poco a poco.

La tristeza conlleva una sensación de decaimiento, una bajada de nuestro estado de ánimo, incuso un sentimiento de vacío como consecuencia de una herida o de una perdida de la que somos conscientes. La tristeza nos permite seguir funcionando y afrontando nuestro día a día y es una situación pasajera, salvo que nosotros, con nuestra forma de pensar, la mantengamos o la alimentemos y siempre . La tristeza desaparece cuando se resuelve la situación que la originó o cuando se modifican los pensamientos o la actitud de la persona hacia el problema.

Algo que suele ocurrir es que consideremos que la Tristeza es una emoción negativa y por eso culturalmente tendemos a evitarla a toda costa, y sobre todo evitar que se nos note. No nos gusta que los que nos rodena se den cuenta de que estamos tristes porque entre otros motivos consideramos la tristeza un signo de debilidad.

Entonces…. ¿Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad mental, conocida como Trastorno del Estado de Ánimo DSM-IV), que necesita ayuda profesional e incluso medicación. A diferencia de la tristeza, su causa suele no ser identificable, y puede durar un tiempo muy prolongado. La depresión puede estar relacionada con factores biológicos, genéticos y medio-ambientales.

Quien padece depresión se siente profundamente desamparado, hundido, sin esperanza y sin energía para enfrentarse a su día a día.

Como decíamos, la tristeza puede ser uno de los muchos síntomas de la depresión pero para ser diagnosticada como depresión es necesario que se den cinco o más de los siguientes síntomas de forma continuada:

  • La persona sufre un estado de tristeza constante durante al menos dos semanas.

  • Carece o ha disminuido su interés o la capacidad de disfrutar prácticamente de odas las actividades.

  • Disminución de la capacidad de concentración, de atención y de toma de decisiones

  • Pensamientos o ideas recurrentes sobre la muerte, ideas suicidas.

  • Pérdida de peso ocasionada por una pérdida de apetito o por el contrario, aumento repentino de peso por tener más ganas de comer y hacerlo de forma compulsiva.

  • Agitación o por el contrario enlentecimiento psicomotor: la persona se muestra muy acelerada o muy lenta de reflejos

  • Sentimientos de culpa, desazón, ideas irracionales

  • Insomnio, hipersomnia (aumento de la necesidad de dormir) o incluso no querer levantarse de la cama casi cada día.

  • Fatiga, cansancio, pérdida de energía.

En conclusión: la depresión es una enfermedad psicológica, mientras que la tristeza es una alteración negativa del estado de ánimo.

Matthew Johnstone es un creativo publicitario y conferencista australiano que en el año 2005 publicó un libro de ilustraciones titulado: “I had a black dog” (“Yo tenia un perro negro; su nombre era Depresión”) en el cual relataba cómo era la vida padeciendo una depresión, que él lo asemejaba a un perro negro que siempre te acompaña. Resulta francamente interesante la forma en la que aborda la depresión; te invito a que conozcas su libro en este video:

Entonces, si lo que estoy es triste….¿Qué puedo hacer para gestionar la tristeza?

El primer paso, como para todas las emociones, es aceptar que estamos tristes y que no hay nada de malo en ello. Siente tu tristeza y observa cómo se manifiesta: donde la siento, cómo la siento, qué siento….

Ante la tristeza es importante que nos demos un tiempo, nos permitamos sentirla, incluso ayudémonos de música, películas, lectura… ¿Quien no se ha sentido triste y escuchando una canción no ha roto a llorar y luego se ha sentido mejor? Cambien puedes:

  • escribir sin pensar, cualquier pensamiento que te venga a la mente.
  • dibujar tu tristeza
  • cantarla o bailarla….. el objetivo es permitir que brote y se vaya.
  • Recuerda que cualquier emoción que negamos y que intentamos reprimir no solo nos desgasta emocionalmente, por la cantidad de energía que necesitamos para mantenerla tapada o escondida, sino que, en determinados momentos, nos controla e incluso nos puede llevar a hacer algo que nunca pensamos o a decir algo que en realidad no sentimos

 

Si te sientes triste no te enfades contigo mismo por ello, ni te regañes o castigues, ni tampoco te obligues a deshacerte de ella rápidamente: date un tiempo; mientras no soluciones la situación y cambies los pensamientos que te la provocaron o que te mantienen anclado en la tristeza, ésta no va a desaparecer.

Tampoco caigas en el engaño de pensamientos del tipo: «No es para tanto«, «hay cosas peores en la vida», etc., ha ocurrido, se ha despertado y está aquí: no la niegues y permítele que se manifieste. Aunque no puedas establecer claramente el origen de tu tristeza, el hecho de aceptarla, reconocerla y sentirla, puede ayudarte a sentirte mejor.

SOLO después de haber hecho eso: aceptar, reconocer y sentir tu tristeza, busca actividades que te ayuden a sentirte mejor: Hablar con un amigo, leer un libro, salir, ver una película cómica, oír música, etc. cualquier cosa que te ayude a recargar pilas y que te permita ver la situación desde una perspectiva diferente. Pero esta estrategia sólo será verdaderamente útil tras haber contactado con la tristeza.

¿Mi consejo más valioso?: Continúa con tu vida. No esperes a sentirte bien para hacer lo que tienes que hacer; sobre todo, no te acostumbres a la tristeza y dejes que sea parte de tu vida; si esto sucede, analiza de qué manera la tristeza te «está siendo útil»:

  • ¿Estando triste te prestan más atención quienes te rodean?
  • ¿Evita que tengas que enfrentarte a cambios, a tomar decisiones, a responsabilizarte?
  • ¿Te sirve como disculpa o justificación ante los demás, y sobre todo ante ti mismo ?

«No puedes evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre ti, pero debes evitar que aniden en tu cabello».


Recuerda que sentirse bien y tener una actitud positiva no es solamente una elección, sino también un compromiso de acción. Somos nosotros mismos quienes tenemos que ponernos en marcha para alcanzar el bienestar y nuestra felicidad.

Si, quizá te parezca insistente, pero ACEPTA, RECONOCE Y SIENTE tu tristeza. No trates de cambiar tus pensamientos negativos por positivos, sin antes analizarlos y entender por qué son erróneos y cómo y cuando aprendiste a pensar así. Recuerda que nunca nada es lo que parece, y que el hecho de que pienses o sientas algo, no significa que la realidad sea así.

Un pensamiento equivocado, catastrofista, negativo ha sido parte de tu forma de pensar por muchos años, y necesitas cuestionarlo todas las veces que sea necesario, hasta que estés convencido de que es totalmente erróneo e incierto, sepas por qué lo es y , entonces sera cuando el nuevo pensamiento pase a formar parte de tu nueva forma de pensar, ver y vivir la vida.

 

¿Has pensado en cómo vas a gestionar la tristeza de ahora en adelante?

Nos encantará conocer tus impresiones.