Sobre estas fechas, allá por 2014, tuve el enorme honor y,  por supuesto, placer, de ser recibida en Madrid por el Venerable Lama Geshe Ahbay Tulku Rimpoché, de la Orden de Galuppa, representante de Su Santidad el Dalai Lama, durante su visita a nuestro país. Tuve la oportunidad de mantener una entrevista privada con él durante la cual pudimos intercambiar opiniones sobre distintos aspectos de la sociedad, filosofía y religión Budista y tibetana.

Hoy, 6 años después, con un panorama mundial totalmente distinto al que teniamos en aquel momento, recupero aquella interesante entrevista que, sin duda, nos invitará a la reflexión.

 

-Venerable Ahbay Rimpoché, su Santidad el Dalai Lama ha expresado su voluntad de tender puentes entre las personas: ¿a qué tipo de puentes se refiere?

Su Santidad el Dalai Lama nos recuerda que debemos practicar el amor y la compasión. No se trata de hablar sobre esos temas, sino que debemos sentirlo y compartirlo. Su Santidad habla y practica su compasión, amor, tolerancia, paciencia, humildad. Es un ser muy humilde y muy sabio, educado y famoso, que enseña desde el corazón. Independientemente de que se entreviste con un dignatario o con un mendigo, Su Santidad se dirige a ellos de la misma forma.

-¿Para qué considera Su Santidad necesarios esos puentes?

Nuestras emociones negativas son muy potentes. Su Santidad el Dalai Lama nos ensena a practicar principalmente la humildad, ya que practicando la humildad, nuestro ego se reduce. El ego tiene una potente carga negativa que destruye nuestra paz interior y la armonía entre los seres. Hoy la mayoría de las personas sufren de ego, de rabia… para reducirlos debemos practicar la humillad y la tolerancia. Sus enseñanzas están orientadas a aumentar la humildad, la tolerancia, que no son más que conocimiento para el corazón, no solo para la mente: escuchar, pensar, meditar y sentir. Y desde esa escucha y desde la práctica poniendo el corazón, aparecen los cambios en este mundo.

¿Cual diría usted que es la mayor diferencia entre la filosofía budista y la occidental?

Cuando visito a Occidente todo es agradable, limpio, disfrutamos de buena comida, buena ropa, buenas casas, pero lamentablemente la gente no tiene suficiente paz interior, paz mental. En India o Tíbet no tenemos tantas comodidades, tantas cosas materiales, pero la mente esta relajada y el corazón en paz

Los occidentales piensan que lo material es muy importante: si tengo cosas tengo paz, tengo felicidad, pero olvidan la educación espiritual, el respeto a la familia, el amor y el respeto a los demás… están solo volcados en tener cosas materiales. Olvidan lo interior, olvidan desarrollar la humildad, la tolerancia, la paciencia, el amor.

Somos seres humanos con una parte interior y otra exterior, si solo cultivamos la parte exterior olvidamos nuestra esencia. De ahí la ansiedad, los problemas psicológicos y mentales…. el estrés… Occidente disfruta de cosas materiales pero padece de gran ego, rabia, tristeza…

Nosotros, los budistas, necesitamos también cosas materiales pero estamos más interesado en la calidad de nuestra vida interior. Sentimos la necesidad de mejorar nuestro interior y así tener una vida más feliz. Perseguimos que nuestros seres queridos sean más felices y así la sociedad será más feliz.

Es importante desarrollar ambos aspectos: sin paz interior acabaremos necesitando medicinas para sanar nuestra mente y nuestras emociones.

Occidente se ocupa de lo exterior, de lo material y eso es un error. Los ninos deben escuchar y ser escuchados. Los años infantiles son muy importantes porque durante esa época la mente está fresca y preparada para escuchar y aprender. Occidente sufre ya que la educación infantil se centra en saber cosas pero olvidan ensenar como cultivar una calidad de vida interior. Padres y profesores han de asumir la gran responsabilidad de enseñar a los ninos como crecer felices y serenos, y serán ellos quienes se encarguen de ensenar a sus hijos y así, poco a poco, el mundo será un lugar más feliz.

Desde esa perspectiva: ¿Podría decirse que los tibetanos son mas “ricos” o afortunados que nosotros los occidentales?

Creo que dentro somos más ricos, por nuestra calidad de vida interior. En lo exterior….evidentemente no.

– Según sus palabras, los tibetanos se centran en vivir desde el amor, la tolerancia, la humildad… pero la realidad es que se ven sometidos a las autoridades chinas: ¿Como manejan esta situación?

En todas las situaciones aspectos positivos y negativos. En 1959 China ocupa Tíbet, lo cual nos obliga a exiliarnos y repartirnos entre India, Nepal, Bután y países de esa zona. Somos refugiados desde hace 60 años, esa es la realidad.

El aspecto negativo es que China nos invadió y destruyó nuestros monasterios, asesinó a nuestros lamas y asoló el país pero, como decía, siempre existe un aspecto positivo: si China no hubiera ocupado Tíbet, Su Santidad el Dalai Lama no estaría viajando por el mundo y compartiendo su sabiduría, su práctica, sus enseñanzas y puntos de vista, en representación de los ciudadanos del Tíbet. Mucha gente se beneficia de sus viajes.

Si no hubieran ocupado Tíbet, Su Santidad seguiría en su monasterio y sus enseñanzas y sabiduría no se repartirían por el mundo. Cuando nos ocuparon nos dieron la gran oportunidad de que el resto del mundo conociera nuestro país, lo que sentimos, nuestra situación y quienes somos. Ahora todo el mundo sabe de nosotros, nos entiende e incluso sabe donde esta nuestro pequeño país!

Si lo vemos así, si comparamos lo negativo y lo positivo, viviremos más felices. Si, por el contrario, nos centramos en lo negativo seremos muy desgraciados, tanto en esto como en todo.

-Resulta curioso la forma en la que nos relata el cómo vive el pueblo tibetano esa realidad, ya que, desde el punto de vista occidental, la ocupación China no es precisamente una “bendición de dios”,sino que significa sufrimiento. Desde occidente se hace difícil pensar que abre todo un abanico de oportunidades…

Como en toda situación existen aspectos positivos y aspectos negativos; cada uno elige en qué fijarse.

Su caso es sin duda especial, ya que usted es una personalidad, pero la gente de a pie, viviendo en los campos de refugiados, ¿cómo se sienten ante esta situación? ¿Ellos también comparten su punto de vista positivo o simplemente están sufriendo? ¿Qué cree usted que opinan ellos sobre el dominio chino y su situación?

Usted es una persona espiritual, por eso para usted es fácil entender ambos aspectos, lo positivo y lo negativo, pero un refugiado ,que salió de su aldea sin nada y ahora vive en un campo de refugiados, en unas condiciones complicadas: ¿cómo vive esta situación?

Creo que los refugiados todos están bien, son apoyados por el gobierno tibetano en el exilio y entienden perfectamente que Su Santidad el Dalai Lama está intentando todo lo que esté en su mano para que puedan regresar a su casa. Siguen practicando las enseñanzas budistas y viven una vida interior en paz.

No siéndoles permitido regresar a su aldea:¿se sienten desarraigados?

Se sienten refugiados, quieren a toda costa regresar a Tíbet, pero son felices. Siguen con la práctica de su religión rezando cada día por la paz mundial y practicando nuestros valores de tolerancia, amor, paciencia, humidad…

Somos refugiados pero no olviden que en muchos casos tenemos mejores instalaciones, y mejor calidad de vida que las familias locales en Nepal, India o Bután. Esos países son verdaderamente pobres, con dificultades para educar a los ninos, escasez y pobreza. Nosotros gracias a nuestras autoridades y al gobierno en el exilio, que vela por nosotros, somos hasta afortunados frente a los locales y ciudadanos de esos países que nos acogen.

Efectivamente, cuando pensamos en la palabra refugiado pensamos en una comunidad pobre, triste, oprimida, poco saludable… y por sus palabras, los tibetanos se sienten ricos… ¿porque son ricos de corazón?

Así es, somos ricos de corazón.

-Me encantaría que me explicara, en pocas palabras, qué es el budismo….

En el mundo hay varias religiones, muy distintas unas a otras, y el budismo es una de ellas. Encontrarnos ya en el siglo 21 ha beneficiado mucho al budismo porque el budismo va de la mano de la ciencia. Muchos filósofos y muchos científicos han empezado a mostrar interés en los principios budistas.

Budismo no es solo rezar o entonar mantras o estudiar las escrituras, si no que en realidad es un cambio en nuestra mente, en nuestra forma de comunicarnos, en nuestra actitud, para cambiarla de negativa a positiva.

Los budistas no pensamos solo en “yo soy feliz, yo tengo éxito, tengo una buena vida”. El budismo piensa en los demás, reza por los demás; consideramos que el otro es muy importante, más que uno mismo. Yo soy uno, los demás son muchos y si ellos están felices yo me siento en paz. Pensamos en el otro, amamos al otro, rezamos por el otro y les hacemos llegar nuestro amor.

Si pensamos en los demás lo que buscamos lo encontraremos; si solo pienso en mi no tengo sitio para los demás: sufro de egoísmo, envidia, etc…. Nuestra primera oración es siempre para los demás.

Según esto: ¿podríamos decir que la idea es que en la filosofía occidental pensamos en “yo soy” mientras que budismo cree en “yo hago”?

Es mas cómodo y relajante pensar en el «nosotros somos» que en el «yo soy». Si solo piensas en ti es fácil sufrir; si piensas en el otro brota en tí el amor y tu actitud es mejor; surge la armonía

La paz no viene de las cosas materiales, viene de nuestra armonía con los demás, por eso es el otro tan importante. Cada cosa que como, que compro, cada cosa que leo… todo viene de otra persona por eso debemos pensar en el otro.

Sin duda es posible, pero, ¿es fácil vivir acorde a la filosofía budista en el mundo occidental, en la forma de vida occidental?

Vivir el budismo no es difícil!

Estoy segura de que así es pero, como usted decía antes, en el mundo occidental vivimos desde el YO, desde la individualidad… ¿Cree que esa distinta perspectiva puede dificultar las cosas?

Bueno, distintas sociedad, distinta cultura, distinta actitud… sin duda los mensajes exteriores son influyentes pero lo principal es creer en uno mismo y observarse a si mismo con detenimiento. Si tienes fuertes creencias y fuerte fe, todo es posible

Si tenemos todo ello junto con una buena motivación, lo exterior no nos afecta tanto. Si no tienes fuerte fe y fuerte motivación, ni esto ni nada resulta fácil. Es imprescindible una fuerte fe y motivación en todos los aspectos de la vida.

-Desde el punto de vista tibetano: ¿qué opina de nuestra forma de vivir occidental?. Por supuesto parto de la idea de que usted no juzga, pero observa… ¿qué opión le merece vernos corriendo, siempre ocupados?. ¿Qué cree que nos estamos perdiendo? ¿Qué considera usted que tiene y que yo no alcanzo?

Las personas en occidente encuentro que están muy ocupados en tener una vida material resuelta, quienes practicamos el budismo creemos que en esta vida que vivimos hoy somos personas y que todos lo que verdaderamente necesitamos es fácil de conseguir.

El budismo tibetano está pensando en la próxima vida, creemos en la próxima vida. En esta vida los occidentales están ocupadísimos en obtener riqueza, poder, éxito, sin pararse a pensar en lo que será de nosotros en la próxima vida. Piensan en disfrutar en esta vida, ya que no creen que haya otra después, como tampoco hay una previa.

-Claro, nosotros pensamos que morimos y ahí termina nuestra existencia…

Si, es un distinto punto de vista que genera una distinta actitud ante la vida. Los budistas creemos en la vida pasada, en la presente y en la futura, por eso en el ahora nos centramos en hacer las cosas bien, no solo en el aspecto material, sino también en crear un buen Karma: buen Karma en nuestro pensamiento, buen Karma en nuestros actos, en nuestras palabras. Que sea un buen Karma o un mal Karma dependerán de las consecuencias. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, nuestras palabras generan ese Karma. En realidad: ¿Actuamos para facilitar la vida a los demás?, ¿pensamos con amor, tolerancia, perdón, humildad? ¿Nuestras palabras son amorosas o herimos con ellas al otro? Ahí está la diferencia entre generar un buen Karma o un mal Karma.

-Es curioso, siempre había pensado que Karma eran las consecuencias de nuestros actos, pero según sus palabras, Karma es la acción en sí, no la consecuencia.

Efectivamente, las consecuencias definen si el Karma, la acción, era bueno o malo, si la acción era buena, de corazón, positiva, o por el contrario no lo era.

¿Que diría usted a quienes piensan que la felicidad viene, como dice la canción, de la “salud, dinero y amor”?

Estoy de acuerdo con ello, si bien para mí la esencia de la felicidad es el amor. Por eso yo propondría cambiar el orden: amor, salud y en último lugar, dinero. Si amamos al prójimo disfrutaremos de mejor salud y de mejor actitud para ganarnos la vida.

En occidente todos disfrutan de dinero, de salud, pero no de suficiente amor. En muchas de las familias occidentales que conozco no hay suficiente unidad, y sin unidad y cohesión familiar, no hay respeto. Permítame ponerle un ejemplo: durante uno de mis viajes en 2005 a Suiza coincidí con una familia que residía en un pueblecito. La madre y su hijo vivían a una distancia de menos de 15 min andando. Me comentaron que se encontraban una vez al año, como mucho 2 veces. En nuestra sociedad budista eso es impensable! ¿Por qué ocurre eso? Porque no hay verdadero amor en esa familia, tienen dinero, tienen salud pero no se quieren de la forma que nosotros entendemos el amor de familia.

En occidente veo familias que se desestructuran, existen divorcios, infidelidades, los mayores se ingresan en residencias y los hijos nunca los visitan…

En su caso, su madre aun vive y tiene una familia…

Sí, claro, tengo a mi madre, a mi padre, a mi hermano, a mi hermana y sus familias. Cuando viajo por el mundo siempre les llamo, mantengo un contacto telefónico estrecho, me intereso por como están, si necesitan algo. Siempre les llamo. Mi cuerpo está en España en estos momentos, pero mi corazón está permanentemente con ellos.

Pero físicamente no está con ellos…

Como monje no puedo vivir en mi familia porque tengo que seguir mis estudios, mis prácticas religiosas, tengo la responsabilidad de mi propia vida. Mi familia vive en el oeste de India y yo al sur de India en nuestro monasterio. Nos separan 4 o 5 días de viaje en tren, pero este Diciembre espero que mi hermano me visite en nuestro monasterio. Tenemos una excelente relación, simplemente tenemos vidas distintas, yo soy monje, mis hermanos tienen sus familias, pero estamos unidos y nos amamos.

En las familias tibetanas, los hijos sienten un gran respeto por sus padres. Los hijos sienten que los padres son figuras importantes en nuestra vida, ya que todo lo que tenemos lo hemos recibido de ellos, incluso lo más importante: la vida. Especialmente sentimos profundo amor por nuestras madres: he crecido dentro de mi madre durante 9 meses y ella cuido de su cuerpo para mí. Cuando nací sufrió para que yo saliera de ella, y dedico los primeros años a cuidar de mí, a amamantarme. Por todo eso pensamos que la madre es lo más importante.

En Occidente, los hijos no opinan así, no les conceden toda la importancia que para nosotros tienen los padres, no les respetan lo suficiente. En occidente cuando un hijo cumple 18 años es mayor de edad y es independiente y eso es, desde mi punto de vista, un error. En nuestra sociedad es distinto, los hijos siguen en casa, se ayudan, no se preocupan tanto de ser seres independientes, si no que siguen considerando que pertenecen a una familia. Los padres hacen todo lo que esté en su mano para ayudar a los hijos y los hijos apoyan, cuidan y respetan a sus padres, por siempre.

-¿Las familias tibetanas viven juntas, todos bajo el mismo techo?

Si, y tomo como ejemplo, si me permite, el caso de mi familia: mi hermano tiene su propia familia y esta al cargo de nuestros padres, mientas que mi hermana pequeña ha entrado a formar parte de la familia de su esposo.

En caso de que haya 2 hijos varones adultos, ¿cómo se estructura la familia?

El mayor se hace cargo de los padres y de ser el jefe de la familia, y el otro hijo, aunque no es el responsable de la familia, apoya al mayor permanentemente.

-¿Cuando llega la hora de que el padre de la familia traspase sus poderes a su hijo mayor?

Es el padre quien se da cuenta de que se hace mayor y decide que ha llegado la hora de dar paso al hijo mayor y le traspasa, por decisión propia, la responsabilidad de la familia y los poderes. El hermano mayor no toma la responsabilidad, si no que el padre se la entrega, lo cual es muy distinto. Respetamos en todo momento las decisiones de los padres, y mientas ellos no deciden que ha llegado su hora, nadie se plantea arrebatarles sus responsabilidades. En cualquier caso, aunque el hijo haya asumido la dirección de la familia, la opinión de los padres sigue siendo muy importante y siempre se escucha y tiene en cuenta sus opiniones.

«Toda situación encierra aspectos positivos y aspectos negativos; cada uno elige en cual de ellos poner la mirada

Hemos estado hablando de hombres, hijos varones…. ¿Cual es el papel de la mujer en la familia y en la sociedad tibetana?

La mujer dentro de la familia está en el mismo nivel que el esposo y cabeza de familia. El esposo siempre consulta con su mujer sobre todas las situaciones familiares. El esposo no decide por su cuenta.

-Como resumen: para ustedes los principales valores son compasión, amor, humildad paciencia, respeto…

…y tolerancia y bondad de corazón!. Todo esto es mucho más importante que tener conocimientos, y es la escuela, los profesores, lo que debemos transmitir a los jóvenes. Los maestros debemos respetar y escuchar a los jóvenes y debemos transmitir nuestros valores a los jóvenes mediante la práctica de esos valores.

En Occidente últimamente hay mucho problema con estudiantes que no respetan a los profesores. Esas situaciones se hubieran resuelto si desde muy pequeños, quienes son responsables de educarles y ensenarles, lo hubieran hecho desde la práctica de los valores, compartiendo con ellos, escuchándoles y respetándoles. Si empezamos desde la infancia, cuando esos jóvenes lleguen a la adolescencia y a la juventud, serán personas con valores profundos. Por eso no es solo hablar de valores con los niños, hay que practicarlos con ellos, para que calen hondo en ellos.

Los profesores, los padres, los adultos que nos relacionamos con los jóvenes, somos responsables de las próximas generaciones, por eso nuestra misión es hacer un mundo mejor en el que imperen todos esos valores, y la única y mejor manera de enseñarlos es practicarlos y compartirlos.

 

Muchas gracias al Venerable Lama Geshe Ahbay Tulku Rimpoché por compartir aquella fría mañana del més de Noviembre de 2014, con nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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